Solo días después de aquella declaración a “La Nación” de Argentina, el golpazo lo recibió en el rostro. Su fútbol, tan real como lo calificó, está enfermo, contaminado por la violencia y la avaricia extrema por el dinero. La Conmebol tenía en sus manos la primera dosis de la receta para paliar el despropósito monumental. Después del ataque de los barristas de River al bus de Boca, la única decisión sensata era dar por concluida la final. El negocio debe continuar acá, en Miami o en Qatar.
Source: El Comercio November 28, 2018 15:00 UTC